miércoles, 8 de enero de 2014




Ya no hacen falta príncipes


El príncipe despierta a su amada con un dulce beso
La princesa de los cuentos de hadas espera paciente a ser rescatada por su príncipe. Ella merece ser salvada, es la mujer perfecta: bella, dócil y buena ama de casa. Hasta los animalitos del bosque la quieren. Y el mal ha caído sobre ella sin poder hacer nada por remediarlo: tiene que soportar cazadores, brujas, madrastras y hermanastras que le hacen la vida imposible.

Sin embargo, en el cuento postmoderno rompe con la pasividad del cuento clásico: la princesa es capaz de salvarse a sí misma. “Fiona no espera en la torre porque no pueda huir del dragón, sino porque quiere encontrar el amor” sostiene el autor de la tesis sobre Shrek, Pablo Cano. El mensaje es aun más explícito cuando Fiona reúne a otras princesas como Blancanieves, Cenicienta, la Bella Durmiente o Rapunzel para pedirles que luchen con ella: ya no tienen que seguir esperando a ser rescatadas. “Es una princesa mucho más compleja, alejada de todos los estereotipos” afirma Pablo Cano.




Las princesas deciden pasar a la acción

Este cambio en el arquetipo de la mujer de los cuentos de hadas ha sido progresivo: “cada vez el papel de la mujer es más activo; se puede ver en La Bella y la bestia, Aladdín y la última versión de Blancanieves. Se está transmitiendo un modelo de mujer como ser  inteligente que antes no se producía” explica el profesor de filología francesa Julián Muela. 





Y es que, los cuentos han evolucionado al mismo ritmo que lo hace la sociedad, y la mujer indefensa y sin voz ha desaparecido para dar paso a una persona capaz de valerse por sí misma que busca su nuevo lugar en los cuentos de hadas,  sin necesidad de un príncipe que la despierte de su hechizo con un romántico beso.


Los príncipes ya no escalan las torres de sus castillos para salvar a sus amadas de las garras de un dragón. Bella se sacrifica por su padre, Jasmine es más audaz que Aladdín y Blancanieves sobrevive en el bosque encantado, a pesar de las malicias de la bruja. Las hay también mujeres como Pocahontas o Mulán, valientes guerreras que desenfundan sus espadas sin temor alguno, para enfrentarse a sus mayores temores y enemigos.

La mujer ya no es ese “adorno o florero que no pinta nada pero que el príncipe necesita a su lado” que denunciaba la experta en literatura infantil Elvira Luengo. Quizás dentro de una década los cuentos den un giro radical, y veamos a un príncipe esperando ser salvado por su princesa. Nadie sabe con certeza cuál será el futuro de las historias, así que sólo queda cerrar los ojos y comenzar a soñar.
Montse Rodrigo

3 comentarios:

  1. no me lo había planteado pero es impresionante cómo cambian tan rápido los roles

    ResponderEliminar
  2. Era necesario que la forma en la que se representa a la mujer cambiara porque aunque sean simples películas de dibujos animados forman parte de la educación de los niños, y son ejemplos para ellos. Lo que se aprende en los primeros años queda funda la actitud de un niño y la forma de ver la vida de estos.

    ResponderEliminar
  3. Está claro que el papel de la mujer debería cambiar y que las películas tenían que dar ese giro, pero el hombre sigue siendo un caballero romántico. Tengo una hermana pequeña que disfruta mucho con los cuentos de princesas, y que prefiere Blancanieves a Frozen, pero ya eso son los gustos...

    ResponderEliminar